Biografía del Dr. Manuel Benigno Cueva Betancourt, abuelo del sociólogo Agustín Cueva Dávila.

DR. MANUEL BENIGNO CUEVA BETANCOURT: por Rodolfo Pérez Pimentel, de su Diccionario Biográfico, tomo 15.

En esta biografía, el autor utiliza recursos del realismo mágico y apela a la fantasía para decir que al ex senador Cueva, que venía nimbado por el prestigio de haber acaudillado la revolución liberal en Loja, primera provincia serrana que plegó a la proclama liberal de la burguesía liberal guayaquileña del 5 de Junio, “Alfaro tuvo que pagarle el pasaje a Guayaquil porque era pobre”. Difícil creer que el caudillo liberal lojano en funciones no haya tenido plata para viajar a Guayaquil. Y emplea de nuevo el recurso al decir que Abelardo Moncayo “le sacó presidente de la Convención”. Cuál habrá sido el peso político de Manuel Benigno Cueva en ese momento, en que en una elección realizada en Guayaquil, venció al candidato de la aristocracia liberal guayaquileña, miembro de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, don Lautaro Aspiazu Zedeño, pariente de nuestro biógrafo. Aspiazu, que fue Director de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, quedó de Vicepresidente de la Asamblea Constituyente. Con motivo del incendio de la ciudad, la Convención posteriormente continuó sus sesiones en Quito. Entonces se constitucionalizó la dictadura del General Alfaro, y al cierre de las sesiones de la Asamblea Manuel Benigno fue nombrado Vicepresidente de la República.

En el N° 50, de Diciembre de 1982, el historiador Elías Muñoz Vicuña dice, en las primeras páginas: “Fue necesario el triunfo de la  Revolución Liberal en 1895, para que el pueblo a los pocos días empezara a llamar Universidad a nuestra Alma Mater. Y es Manuel Benigno Cueva el que en 1897 la crea y le da nombre definitivo, poniéndole el ejecútese al decreto de la Asamblea Constituyente”.

Efrén Avilés Pino, en su Diccionario del Ecuador, señala que a Manuel Benigno Cueva le “tocó actuar como Encargado del Poder Ejecutivo en administración constitucional del 17 de Junio al 22 de Agosto de 1897, del 1 de Enero al 3 de febrero de 1898, y del 16 de Noviembre al 23 de Marzo de 1898”. En total seis meses y varios días.

Manuel Benigno, que desempeñó en dos ocasiones el cargo de Presidente de la Corte Suprema de Justicia, era hermano de Segundo y Beatriz Cueva Betancourt. El primero fue senador por Loja y Gobernador de la provincia con los gobiernos liberales. Es el abuelo del compositor Segundo Cueva Celi. Beatriz -cuyo nombre lleva el principal colegio femenino de Loja- se casó con el médico Dr. Isidro Ayora Armijos, y fueron padres de los tres hermanos Ayora Cueva: Benjamín, que fue canónigo de la Iglesia; José María, político liberal que fue media docena de veces legislador y ministro de Estado en varias oportunidades (una de ellas, cuando fue ministro de Gobierno en el gabinete de Baquerizo Moreno), Presidente de la Sociedad Jurídico-literaria, y Presidente, también él,  de la Corte Suprema de Justicia. Siendo liberal, fue propuesto por el movimiento militar de la Revolución Juliana para que se haga cargo del poder pero no aceptó. Entonces le ofrecieron el cargo a su hermano Isidro, medico graduado en la Universidad Central que había hecho un post grado en Berlín, y que ya había sido Rector de la Universidad Central y Presidente del Municipio de Quito. Este aceptó. Su hermano fue opositor de su gobierno, a tal nivel que en Agosto de 1928 cayó detenido en una conspiración contra el gobierno juliano presidido por Isidro Ayora, que eliminó a la plutocracia liberal entronizada entonces en el país.

Manuel Benigno Cueva Betancourt, Presidente de la Constituyente de 1896, es el padre del Dr. Agustín Cueva Sánz, que presidió la Constituyente de 1928, y es el abuelo del sociólogo Agustín Cueva Dávila.

 

 

 


MANUEL BENIGNO CUEVA BETANCOURT.
VICE PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.- POR RODOLFO PÉREZ PIMENTEL.

Nació en Loja el 25 de Diciembre de 1843. Hijo legitimo de Juan Cueva Palacio, lojano nacido en 1820, casado muy Joven en 1837 con Rosa Betancourt Anazco y Regalado natural de Gonzamamá, muerto en 1861. “Hombre muy benéfico y patriota que ayudó a llevar a Loja a los profesores granadinos que fundaron el Colegio de la Unión” y que habiendo tenido casa y comercio fue perjudicado en una herencia y realizó negocios desgraciados, quizá por la vehemencia muy a la francesa que le venía por lo Palacio.

Cursó los primeros estudios en una escuela particular, asistió al Colegio San Bernando y se gradúo de Bachiller en Filosofía. En 1858 se matriculó en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Quito y tras brillantes estudios se graduó en 1863. Desde entonces militó en el liberalismo doctrinario como una reacción contra el gobierno despótico de García Moreno. Y en Enero de 1869 al estallar la revolución contra el presidente Javier Espinosa fue perseguido y tuvo que pasar escondido varias semanas hasta que se olvidaron de él.

De vuelta a su nativa Loja tuvo un hijo en Josefa Sanz, hermana de un héroe liberal y contrajo matrimonio con Sofía Guerrero, natural de Catacocha, con sucesión. (Sus dos hijas, Sofía y Herminia Cueva Guerrero se jubilaron en la Biblioteca Nacional).

En 1876 fue designado Ministro de la Corte Superior de Justicia de Loja durante el régimen del presidente Antonio Borrero y para la revolución de Veintemilla en Guayaquil formó parte de la legación acreditada ante el gobierno del Perú a fin de solicitar ayuda de dinero y en armas; pero, frustrado el viaje, fue confinado a Saraguro varios meses.

En 1878 fundó a Guayaquil con su hermano Segundo Betancourt y el Dr. Vicente Paz Carrión el interdiario “Heraldo “de oposición activa. El gobierno les preparó una cencerrada y una turba enardecida destruyó los talleres y la prensa fue lanzada a un pozo. Los tres redactores habitaban en un entrepiso de la casa de Baltazara Garaycoa Vda. de Rocafuerte, en la primera cuadra de la calle del Senado. La policía acudió a protegerlos y finalmente terminaron exilados en Lima, donde se afilió a la Masonería. El 82 fundó en Loja el periódico “La Voz del Sur” para seguir combatiendo a Ventemilla.

Desde 1884 “Había formado cautelosamente diversas asociaciones liberales que distaban mucho de ser partido, tímidas para que no se suscitase la conciencia de una generación educada por clérigos, modestas para que no desatase contra los pocos hombres de buena voluntad que las componían, las iras de la ensoberbecida y endiosada tiranía”; por eso, cuando en 1886 fue designado Subdirector de Estudios, tuvo que hacer en contra de su voluntad, la profesión de fe católica necesaria para mantenerse en el cargo.

En 1888 salió electo Senador por Loja durante el gobierno de Flores Jijón. Al año siguiente y con motivo de las discusiones acerca del Tratado Herrera García, se formaron en el país numerosas Juntas Patrióticas y Cueva Betancourt presidió la de Loja.

Para el negociado de la venta de la bandera en 1894 se movió ágilmente en su provincia y el 16 de Junio del 95 logró que Loja fuera la primera provincia de la sierra en secundar el movimiento liberal del 5 del Junio en Guayaquil, con todo el peligro que eso representaba, pues las vecinas provincias de Azuay y Cañar rechazaron dicho pronunciamiento.

Al triunfar la revolución en la batalla de Gatazo, como Jefe Civil y Militar de Loja trabajó por la consolidación de las instituciones liberales, instruyendo a los ciudadanos en el nuevo ideario político, reorganizando la administración y todo ello a pesar de la tenaz oposición del clero liderado por el Obispo español José María Masía y Vídiela, quien huyó el 1 de Junio de 1896 al Perú, tras el fracaso experimentado por el alzamiento armado de Cuenca. Entonces Cueva polemizó con el escritor conservador Octavio Cordero Palacios, quien le acusó de ser “Jefe de perros”.

Su labor en Loja fue Intensa. Sacó del país a los franciscanos Miguel, Lorenzo, y Luis, misioneros en Celica, por habérseles sorprendido en posesión de armas para la contrarevolución. Igual cosa hizo con los lazaristas extranjeros del Seminario de Loja que dirigidos por su Superior Leandro Dandy se oponían al liberalismo.

Para Septiembre fue designado Diputado a la Asamblea Nacional Constituyente que se celebró en Guayaquil y como era pobre le ayudó Alfaro para el viaje. Salió electo Presidente de la Asamblea y ayudó al establecimiento de las bases del laicismo. Tan acertada labor le atrajo la simpatía de todos los sectores que vieron “al elocuente parlamentario, que debido a su carácter independiente y al valor y a la serenidad con que había resistido los negros despotismos era como el Graco de la nueva democracia” y cuando la Asamblea se trasladó a Quito, fijó su domicilio en la capital.

Abelardo Moncayo apoyó su candidatura a la Vicepresidencia de la República, convenció de ello a Alfaro y le sacó electo por 46 votos. El mandato de Cueva duró 2 años hasta el 99, encargándose en varias ocasiones de la primera magistratura por ausencia del titular. Durante ese tiempo siempre mantuvo espléndidas relaciones con Alfaro y Moncayo, pues era un liberal moderno, de orden, como se decía entonces.

En Abril de 1898 mantuvo conversaciones en Quito con el Delegado Apostólico Francisco Guidi sin resultado alguno; después viajó a Santa Elena con Abelardo Moncayo para tratar nuevamente los asuntos eclesiásticos con el Delegado Gaspari.

En 1899 fue designado Rector del instituto Nacional Mejía creado en Quito como Colegio laico (1). En 1900 asistió como Senador de Loja al Congreso de ese año y le correspondió presidir la Cámara.

A principios de 1901 sonó su nombre como precandidato del Partido Liberal a la Presidencia de la República “por la energía de su alma inquebrantable, virtud política incorruptible, bondad de corazón insuperable, cualidades que embellecidas por la diplomacia, el tacto y finura política, la ilustración vasta, el juicio recto, la inteligencia luminosa” la favorecían; pero, como por imposibilidad constitucional no podía ser electo sino hasta después de dos periodos, se prefirió al General Leonidas Plaza.

Durante la Presidencia de Plaza no ocupó posición alguna, viviendo de su desempeño profesional como abogado.

El 5 de Junio de 1904 reunió en su casa en Quito al grupo alfarista que el pueblo denominó “La Fronda” y ante la proximidad de la sucesión presidencial se acordó que Eloy y Flavio Alfaro, Manuel Antonio Franco, el Presidente Leonidas Plaza y Lizardo García nombraran cada uno de ellos seis delegados y estos treintas designaren al candidato oficial del Partido a la presidencia de la República. A Plaza le disgustó el Plan pues ya tenia su

(1) Fue elegido el 10 de Noviembre de una terna formada con Juan Benigno Vela y Felicísimo López y reemplazó en el cargo al Dr. José Julián Andrade. Primer Rector del Normal había sido el Dr. Valdermar de Korak, alemán, Meses después fue Segundo Rector el Dr. Lino Cárdenas. Tercero fue el Dr. Aparicio Batallas. Cuarto el Dr. Alejandro Cárdenas y Quinto el Dr. José Julián Andrade, pero todos ellos duraron solamente meses. Cueva desempeñó el cargo hasta Agosto de 1902 que renunció. En el libro “El Mejía y la Educación Laica en el Ecuador”, su autor Edwin Guerrero, dice Tres maestros modelaron al Mejía en sus primeros treinta años: Cueva, Abelardo Moncayo, y Manuel María Sánchez. El rectorado de Cueva fue de formación y proyecciones para el progreso del Colegio, a ello contribuyó su gran presencia intelectual y política.
candidato propio que era Lizardo García y en su enojo llegó a disgustarse con su compadre y Ministro de Guerra Flavio Alfaro, a quien terminó por cancelar después de un fuerte altercado.

Triunfante Lizardo García en las elecciones se posesionó de la Presidencia de la República en Agosto de 1905. Cueva Betancourt empezó a conspirar en Diciembre y al producirse el levantamiento armado de Riobamba el 1° de Enero de 1906 apoyó a Alfaro, con quien, sin embargo, volvió a enemistarse a fines de ese año a través del recién fundado diario “El Comercio”, pues escribió en contra del poder judicial, por no haberse opuesto al contrato para la construcción del ferrocarril Guayaquil-Quito, entre el gobierno ecuatoriano y el empresario norteamericano Harher Harmann. Quizá por eso fue perseguido por el gobierno. En Agosto de 1907 debió esconderse conjuntamente con el Coronel Luis Quirola y el General Emilio María Terán, pero más tarde volvieron a integrar las filas del alfarismo.

En “Hombres de la Revuelta”, Manuel J. Calle escribió de Cueva lo siguiente: Es uno de los mascarones decorativos del Partido Liberal y le acusó de ser liberal católico, es decir, lo menos liberal que se podía ser; claro está, que Calle figuraba en 1908 entre los más exaltados antialfaristas.

De allí en adelante fue desilusionándose de la política y prefirió la paz y tranquilidad de su hogar. En 1913 fue designado Ministro Juez de la Corte Suprema de Justicia durante la segunda presidencia de Plaza. Estaba viejo y empobrecido. En 1917 el Congreso Nacional dictó a su favor un honrosísimo Decreto de Jubilación, considerándole ciudadano ilustre.

Murió poco después, en Quito, el 20 de Marzo de 1918, de 75 años de edad, con fama de honrado y patriota.

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